domingo, 27 de febrero de 2011

Baraka

Baraka no es una película para cualquier espectador, es un filme especial y tan extraordinario que nos obliga a estar muy atentos y en buena disposición para percibir su gran sentido. Es imposible ver Baraka y permanecer indiferente, pues la atenta contemplación de sus imágenes nos va metiendo poco a poco, y sin descanso, en su mundo. Una de mis primeras sensaciones tiene que ver con la nostalgia: al ver la nieve me acordé enseguida de mi país, precisamente de mi casa de campo que está a una hora de Moscú. En invierno todo el pueblito se convierte en un fabuloso cuento de hadas, pues las casas, los árboles, los ríos, el campo, están completamente cubiertos de suave nieve. ¡Nunca olvidaré esta hermosa imagen! Las imágenes de Baraka son impresionantes. El director, gracias a su espléndida sabiduría cinematográfica (cimentada en una preciosa fotografía, la adecuada elección de la música y el perfecto dominio de la técnica del montaje) logra muy bien transmitir emociones, y lo hace de modo magistral, como los viejos maestros del cine mudo.

2 comentarios:

  1. Es un gran documental,y aunque no se hable en el
    sus fotografias son excelentes y muy impresionentes.

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  2. Gran documental que sin necesidad de palabras de me dejo muchas enseñanzas, de culturas y paisajes espectaculares que nunca había visto.

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